La evolución del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La evolución del Museo de Bellas Artes de Sevilla
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El Museo de Bellas Artes de Sevilla es considerado por muchos como el segundo museo más importante de España en pintura de artistas españoles, después del Prado, en Madrid. Situado en la famosa Plaza del Museo se alza este edificio señorial que alberga algunas de las obras más importantes de la historia del arte.

 


Este edificio fue construido como convento para la Orden de la Merced Calzada de la Asunción, fundada por san Pedro Nolasco bajo el mandato del rey Fernando III, que cedió algunas de sus tierras con este fin. Tras varias remodelaciones y la expulsión de la Orden en 1835, con la desamortización de Mendizábal, este convento pasó a convertirse en un museo en el año 1839. Tres fuertes remodelaciones (la última se llevó a cabo entre 1985 y 1993 y supuso una completa rehabilitación) fueron suficientes para hacer el edificio tal y como lo conocemos hoy en día.

Las primeras obras que albergó eran procedentes de conventos y monasterios desamortizados por el gobierno de Mendizábal. No fue hasta principios del siglo XX cuando la colección del museo comenzó a crecer gracias a donaciones de artistas y coleccionistas, como Rafael González Abreu, José Gestoso o Andrés Parladé.

Hacia los años 70 el contenido del museo fue estabilizándose y organizándose, creándose una colección permanente; este incremento de obras continúa en la actualidad. El resultado de esta evolución ha dado lugar a la aparición de uno de los museos más completos de España respecto a producción de arte nacional, conteniendo obras de pintores tan importantes como Murillo, Velázquez, Eugenio Hermoso y Valeriano Bécquer, entre muchos otros.

Las 14 salas del museo están repletas de obras de arte representativas de varias épocas. Por ejemplo, la muestra de pintura flamenca incluye “La Virgen de la sopa” (Gérard David), “Virgen con el niño” (Marcelo Coffermans) y “Calvario” (Lucas Cranach), entre otras. Pertenecientes a la pintura italiana podemos encontrar clásicos como “Cristo resucitado en el cenáculo” (Matia Preti) o “Jonás predicando al pueblo de Nínive” (Andrea Vaccaro). Y de la escuela Sevillana destacan títulos como “Anunciación”, tabla de Alejo Fernández, o “La Resurrección de Cristo”, de Luis de Vargas.

La visita a este museo, dirigido por María del Valme Muñoz Rubio, es fundamental para entender la pintura barroca sevillana y la andaluza del siglo XIX.

Precio de la entrada: 1,5 € / gratis para ciudadanos de la UE acreditados y miembros del ICOM.

Horarios: de martes a sábado de 9:00 a 20:30 h / domingos y festivos de 9:00 a 14:30 h.

Está prohibido realizar fotografías y vídeos en su interior.

Fuente Imagen por Nono Fotos

 

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